Museo VID

2010 - Trabanca

El concepto cuando este no es más que una simple referencia o analogía formal se transforma en un concepto, en hilo argumental de la justificación de multitud de obras arquitectónicas vacías. El arte conceptual parece caracterizarse entre otras cosas por su capacidad de provocación, por su agresividad, por su falta de materia y existencia efímera.

El concepto cuando este no es más que una simple referencia o analogía formal se transforma en un concepto, en hilo argumental de la justificación de multitud de obras arquitectónicas vacías. El arte conceptual parece caracterizarse entre otras cosas por su capacidad de provocación, por su agresividad, por su falta de materia y existencia efímera.

Lo efímero tiende también a la desmaterialización. Una performance, el paradigma del arte sin materia, solamente es tal mientras tiene lugar. El registro de la misma no es la obra, es solo el recuerdo de que existió. No es esta una obra conceptual, ya que no aspiramos a la provocación más allá del intercambio de pareceres, no aspiramos a la agresividad sino al equilibrio, del caos, no a la desmaterialización sino a la libertad de la materia como libres son los afloramientos rocosos y por supuesto a la eternidad o al menos, mientras el hormigón dure o la piqueta lo derribe.

Un segundo valor popularmente universal en la arquitectura actual parece ser la necesaria integración en el medio, olvidándose de que la propia obra genera un nuevo entorno que también hay que tener en cuenta y que la lectura del territorio tiene que ser rigurosa y no una verificación de estereotipos. Si la obra en su peculiaridad y funcionamiento no genera una fuerza centrifuga generadora de un cambio urbano en el más amplio sentido de la palabra, el esfuerzo sería inútil. En un lugar donde los espacios sin límite, se convierte en la castilla de los vallados, del pasto, de las rocas y el agua, la contención debe ser coartada, la piedra es forma, los muros espacio y el agua elemento final y germinal. Más allá de los localismos está el planeta y el respeto a la tierra, al agua y a los seres que la pueblan y es aquí donde nuestro proyecto se integra, apoyándose o sustentándose en la tierra y manteniendo la esencia del paisaje, que no es más que el espejo en que se refleja el pasado y presente de sus habitantes y donde se definirá su futuro.

Se ha tratado de reproducir con elementos constructivos lo que la naturaleza le ha dado a Trabanca y la Comarca de Los Arribes con gran profusión: los afloramientos rocosos, que como colonias de rocas entrelazadas forman parte inherente del paisaje.

La propuesta pretende imitar a la naturaleza.

© 2011 Norai.